Cohousing sénior para toda la vida: qué debemos prever antes de necesitar cuidados

Personas mayores dialogando en el espacio común de una comunidad de cohousing sénior.

El cohousing sénior suele comenzar con un deseo: vivir de otra manera, crear nuevas relaciones, conservar la capacidad de decisión sobre la propia vida y formar parte de una comunidad elegida.

Durante los primeros años, buena parte de la energía se concentra en crear el grupo, conseguir financiación, encontrar un suelo adecuado, diseñar el edificio y acordar las normas de convivencia.

Sin embargo, si queremos que un cohousing sea realmente para toda la vida, existe una pregunta que no deberíamos aplazar:

¿Cómo queremos apoyarnos y cuidarnos cuando alguna persona necesite ayuda para continuar viviendo de acuerdo con sus valores y preferencias?

Hablar de cuidados antes de necesitarlos puede generar inquietud. Sin embargo, anticiparlos no significa convertir el proyecto en una residencia ni contemplar la vejez únicamente desde la dependencia.

Significa construir una comunidad capaz de responder a los cambios de sus integrantes sin improvisar y sin renunciar a sus derechos, entre ellos la autonomía decisoria, la intimidad y la continuidad de su proyecto de vida.

Un edificio accesible no garantiza una comunidad para toda la vida

El diseño de viviendas accesibles, la existencia de espacios comunes y la eliminación de barreras son condiciones importantes. No obstante, por sí solos no resuelven cómo acompañar una enfermedad, una situación de fragilidad, una pérdida funcional o un deterioro cognitivo.

Un cohousing para toda la vida necesita desarrollar simultáneamente tres dimensiones:

  • Un entorno físico accesible y adaptable.
  • Una comunidad cohesionada, capaz de dialogar, tomar decisiones y afrontar las dificultades.
  • Una estrategia de apoyos y cuidados que combine recursos personales, comunitarios y profesionales.

La comunidad debe pensar cómo quiere vivir, pero también cómo desea responder cuando cambien las circunstancias de sus integrantes. Este proceso forma parte del proyecto social del cohousing y no debería quedar subordinado exclusivamente al proyecto arquitectónico o a los requisitos normativos de cada comunidad autónoma.

Cuidar no significa que la comunidad tenga que hacerlo todo

El apoyo mutuo constituye uno de los valores esenciales del cohousing. Puede expresarse en gestos cotidianos: acompañar a una consulta, preparar una comida, realizar una gestión, interesarse por alguien o estar disponible durante un momento difícil.

Sin embargo, una comunidad no puede prometer que sus integrantes asumirán cualquier necesidad futura. Algunas situaciones requieren conocimientos especializados, continuidad, intensidad o responsabilidad profesional. Además, las personas que ayudan también tienen necesidades, capacidades, límites y proyectos propios.

Por ello, conviene diferenciar cuatro tipos de respuestas:

  • Autocuidado: decisiones y actuaciones que cada persona desarrolla para cuidar su salud, su bienestar y su proyecto de vida.
  • Apoyo mutuo: ayudas ofrecidas libremente entre integrantes de la comunidad, basadas en la reciprocidad y en las relaciones cotidianas.
  • Cocuidados: respuestas de apoyo acordadas y organizadas por la comunidad para atender determinadas necesidades de sus miembros, respetando siempre los límites y la voluntariedad de las personas implicadas.
  • Cuidados profesionales: apoyos que requieren cualificación, continuidad o una responsabilidad específica y que deben ser prestados por profesionales.

La finalidad no es sustituir los servicios públicos, los cuidados profesionales ni los apoyos familiares o sociales. Se trata de establecer cómo pueden coordinarse todos estos recursos para ofrecer mejores oportunidades de vida a los miembros de la comunidad.

Anticipar las decisiones protege la convivencia

Cuando los apoyos y los cuidados no se han abordado previamente, las decisiones deben tomarse en momentos de urgencia y elevada carga emocional.

Entonces pueden aparecer expectativas contradictorias: algunas personas esperan una fuerte implicación colectiva; otras consideran que los cuidados pertenecen exclusivamente al ámbito privado; y otras temen que la comunidad termine funcionando como una institución.

Antes de necesitar cuidados, conviene dialogar sobre preguntas como estas:

  1. ¿Qué entendemos por apoyo mutuo y qué límites reconocemos?
  2. ¿Qué puede ofrecer la comunidad y qué deberá asumir cada persona?
  3. ¿Cómo se incorporarán los apoyos externos y los servicios profesionales?
  4. ¿Cómo se financiarán las respuestas compartidas?
  5. ¿Cómo se respetarán la intimidad, las preferencias y las decisiones personales?
  6. ¿Qué sucederá cuando una persona tenga dificultades para expresar su voluntad?
  7. ¿Cómo se revisarán los acuerdos cuando cambien las personas o las necesidades?
  8. ¿Y si los comportamientos de alguan persona complica la convivencia en el grupo?

 

Responder a estas preguntas no exige prever cada situación. El objetivo es construir criterios compartidos que permitan tomar mejores decisiones cuando llegue el momento.

Grupo de personas trabajando sobre cuidados y convivencia en una comunidad de cohousing sénior.
Sesión de trabajo participativo sobre convivencia, apoyo mutuo y organización de los cuidados en el cohousing sénior. Los rostros han sido modificados para preservar la privacidad de las personas participantes.

La estrategia debe construirse con la comunidad

Una estrategia de apoyos y cocuidados no puede reducirse a un documento redactado por una comisión y aprobado posteriormente por el resto del grupo.

Necesita un proceso de reflexión, aprendizaje y deliberación en el que las personas puedan expresar sus expectativas, dudas, límites y temores.

El trabajo desarrollado en el proyecto Comunidades de Cuidados con siete cooperativas mostró la importancia de construir estas estrategias de manera colaborativa. La participación facilita que los acuerdos sean comprendidos como propios y permite relacionar los valores generales del proyecto con decisiones concretas.

Tampoco se trata de elaborar un documento definitivo. Los grupos cambian, se incorporan nuevas personas y aparecen circunstancias que no podían anticiparse. Por eso, la estrategia debe ser conocida, compartida, evaluada y revisada periódicamente.

Empezar antes, pero elegir bien el momento

Los cuidados deben estar presentes desde el comienzo en la visión del proyecto. No obstante, una estrategia detallada difícilmente puede cerrarse cuando solamente existe un pequeño grupo inicial y todavía se incorporarán muchas personas.

El momento más adecuado suele llegar cuando el grupo posee cierta estabilidad, ha avanzado en la definición de sus valores y sus integrantes han adquirido un compromiso suficiente con el proyecto.

También conviene evitar que este trabajo coincida con fases especialmente exigentes de financiación o construcción, porque la reflexión sobre los cuidados necesita tiempo, confianza y profundidad.

Anticipar no significa cerrar respuestas prematuramente. Significa crear las condiciones necesarias para pensar conjuntamente cómo quiero cuidarme, cómo podemos apoyarnos y qué comunidad deseamos construir.

Recursos para comenzar este proceso

Los siguientes materiales ofrecen fundamentos, orientaciones y herramientas prácticas para iniciar esta reflexión:

Recursos audiovisuales para profundizar

Estos materiales audiovisuales forman parte del proyecto Comunidades de Cuidados y permiten profundizar en la organización de los apoyos mutuos y los cuidados en las comunidades de cohousing sénior:

Materiales desarrollados en el marco del proyecto Comunidades de Cuidados y disponibles en el canal de YouTube de Lourdes Bermejo.

Cohousing, participación y cuidados: un proceso que necesita acompañamiento

Construir una comunidad para toda la vida requiere integrar la convivencia, la participación y los cuidados en un mismo proyecto.

No basta con declarar unos valores compartidos. Es necesario convertirlos en acuerdos, procedimientos y respuestas viables que puedan aplicarse cuando las circunstancias cambien.

Acompaño a grupos, cooperativas y organizaciones en la reflexión y el diseño de estrategias de apoyo mutuo y cocuidados, procesos participativos y modelos de convivencia centrados en las personas.

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