«Vivir aprendiendo»: una idea que me acompaña desde hace más de 25 años
Hace más de 25 años, cuando empecé a desarrollar mis primeros grupos socioeducativos con personas mayores, utilizaba una expresión que daba nombre y, sobre todo, sentido a parte de aquel trabajo: Vivir aprendiendo.
Me gustaba porque no hablaba simplemente de asistir a cursos o adquirir conocimientos. Expresaba algo que sigo considerando esencial: aprender como una posibilidad que acompaña toda la vida. Aprender también significa reflexionar, cuestionarnos, dialogar con nuestra experiencia y tomar conciencia para seguir desarrollándonos y mejorando. También, por supuesto, en la vejez.
Desde entonces han cambiado muchas cosas y también ha evolucionado mi manera de comprender la gerontología, la educación y el desarrollo humano. Pero aquella idea sigue teniendo para mí plena vigencia.
Aprender para comprender mejor el mundo y desenvolvernos en él, pero también para seguir descubriendo capacidades, participando y desarrollándonos a lo largo de la vida.
Por eso resulta especialmente significativo que, tantos años después, mi estancia en la Universidad de Costa Rica y el trabajo compartido con el Programa Institucional para la Persona Adulta y Adulta Mayor (PIAM) me hayan llevado de nuevo a algunas de aquellas preguntas, ahora enriquecidas por la experiencia y por todo lo que seguimos aprendiendo desde la gerontología educativa.
Cinco días para mirar la gerontología educativa desde diferentes perspectivas
Mi estancia en la Universidad de Costa Rica y el trabajo compartido con el Programa Institucional para la Persona Adulta y Adulta Mayor (PIAM) se desarrollaron a lo largo de cinco días.
Cinco jornadas diferentes que me permitieron conocer el programa desde dentro, compartir conocimiento con públicos diversos y volver finalmente sobre lo vivido junto a su equipo.
El primer día estuvo dedicado al trabajo interno con el PIAM: su trayectoria, organización y gestión, pero también los fundamentos metodológicos y gerontológicos que orientan su trabajo.
Antes de hablar sobre el programa, quería comprender mejor cómo funciona, conocer a las personas que lo hacen posible y escuchar las preguntas y desafíos que acompañan su evolución.
Después llegaron tres jornadas abiertas, cada una desde una perspectiva diferente, aunque estrechamente relacionadas.
¿Qué queremos que suceda cuando una persona participa y aprende?
La primera fue un taller con personas facilitadoras del PIAM, construido alrededor de una pregunta:
Antes de pensar qué voy a enseñar, preguntarme qué quiero que suceda en la persona que aprende.
A partir de sus propias actividades trabajamos los aprendizajes conceptuales, procedimentales y actitudinales, así como la participación, la autonomía, el aprendizaje entre iguales y la reciprocidad.
Porque educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos o desarrollar habilidades. Una experiencia educativa puede ayudar también a ganar confianza, tomar iniciativas, descubrir capacidades, relacionarse, participar, ayudar a otras personas y comprobar que aquello que sabemos puede ser valioso para los demás.
Esta pregunta da continuidad al segundo artículo de la colección, en el que profundizo en qué queremos generar realmente cuando diseñamos una experiencia de aprendizaje.
¿Cómo sabemos qué está sucediendo realmente?
La siguiente jornada estuvo dedicada a la etnografía educativa, en un encuentro académico con estudiantes de posgrado en Gerontología.
La pregunta cambió: ¿cómo podemos observar y comprender lo que realmente sucede en los contextos educativos?
Trabajamos con una secuencia especialmente útil para revisar nuestras prácticas:
Lo que decimos → lo que creemos → lo que sucede → lo que experimentan las personas.
Podemos afirmar que promovemos la participación o que respetamos la autonomía. Pero necesitamos observar qué sucede realmente y tratar de comprender cómo lo experimentan las propias personas.
Esta cuestión continúa en el tercer artículo de la colección, dedicado a la etnografía educativa y a cómo observar críticamente si aquello que pretendemos generar está sucediendo realmente.
¿Por qué necesitamos seguir aprendiendo cuando vivimos más años?
La tercera jornada amplió la mirada hacia la gerontología educativa y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Hablamos de reserva cognitiva y autocuidado, pero también de autonomía, relaciones, participación, contribución, desarrollo personal, proyecto de vida y sentido.
Reducir el aprendizaje en la vejez a mantener activa la mente sería reducir enormemente su significado. Aprendemos también para desenvolvernos en un mundo cambiante, tomar decisiones, relacionarnos, participar, crear, compartir lo que sabemos e iniciar nuevos proyectos.
En definitiva, aprendemos porque seguimos viviendo.
Esta reflexión continúa en el cuarto artículo de la colección, donde amplío la mirada hacia la gerontología educativa y el aprendizaje como parte del desarrollo humano a lo largo de toda la vida.
Volver al programa para pensar sobre lo vivido
El quinto día volvimos al trabajo con la coordinación del PIAM para compartir impresiones, recuperar cuestiones surgidas durante las jornadas y reflexionar sobre el propio programa.
Porque hacer es necesario, pero interpretar lo sucedido y preguntarnos qué podemos aprender de ello es lo que permite convertir la experiencia en conocimiento.
Los cinco días terminaron dibujando un recorrido con mucha coherencia:
conocer el programa → trabajar con quienes facilitan el aprendizaje → observar e investigar lo que sucede → ampliar la mirada desde la gerontología educativa → volver al programa para reflexionar sobre lo aprendido.
Y, sobre todo, las personas
Pero no quiero convertir mi estancia en Costa Rica únicamente en contenido académico.
Me llevo, especialmente, a las personas: al equipo del PIAM y de la Universidad de Costa Rica; a quienes hicieron posibles estos encuentros; a las personas mayores que participan como facilitadoras voluntarias, que compartieron conmigo sus experiencias; y al alumnado que preguntó, discrepó y aportó otras perspectivas.
Y me llevo también las conversaciones entre actividades, los cafés y almuerzos compartidos, los recorridos y esas preguntas que continúan cuando una sesión ya ha terminado.
Para mí, la cooperación académica adquiere verdadero sentido cuando no consiste en viajar para llevar conocimiento, sino en poner conocimientos y experiencias diferentes en conversación y regresar todos con nuevas preguntas y aprendizajes.
He venido a Costa Rica a compartir una parte de mi trabajo. Y regreso habiendo aprendido.
De la reflexión a mi trabajo profesional
Estas cuestiones forman parte también de mi trabajo en envejecimiento activo, educación gerontológica y acción comunitaria, desde el que desarrollo formación, consultoría y acompañamiento para impulsar programas socioeducativos, metodologías participativas y oportunidades de aprendizaje, autonomía y participación a lo largo de la vida.
Nace «Aprender durante toda la vida»
Esta experiencia también me ha llevado a abrir un nuevo espacio en esta web.
Aprender durante toda la vida será una colección dedicada a la gerontología educativa, la participación y el desarrollo humano en sociedades longevas.
No nace como una línea nueva en mi trayectoria, sino como una forma de recuperar, actualizar y seguir desarrollando preguntas que me acompañan desde hace muchos años.
Aquí compartiré conocimiento, metodologías, investigación y experiencias en torno a algunas cuestiones esenciales: qué significa aprender cuando envejecemos, qué queremos que suceda en las personas, cómo favorecer autonomía y participación, cómo evaluar lo que realmente ocurre y qué necesitamos transformar en sociedades cada vez más longevas.
Los primeros artículos de la colección dibujan un recorrido: contextualizar la experiencia y abrir la colección → preguntarnos qué queremos generar mediante el aprendizaje → observar críticamente si aquello que pretendemos está sucediendo realmente y cómo lo experimentan las personas → ampliar la mirada hacia el aprendizaje como parte del desarrollo humano durante toda la vida.
Estos cuatro artículos constituyen un primer recorrido nacido de mi estancia y del trabajo compartido con el PIAM de la Universidad de Costa Rica. La colección continuará creciendo con nuevas reflexiones, investigación, metodologías, experiencias y recursos sobre gerontología educativa, participación y desarrollo humano en sociedades longevas.
Para seguir explorando
Esta nueva colección dialoga también con otros contenidos de la web. En Los fundamentos que nos guían profundizo en algunas de las ideas que atraviesan estas reflexiones: autonomía, identidad, derechos, participación, calidad de vida y proyecto de vida.
Estas cuestiones forman parte también de mi trayectoria de investigación y producción bibliográfica. En Recursos puedes encontrar libros, publicaciones y materiales en los que he desarrollado durante años contenidos relacionados con la gerontología educativa, la participación y el desarrollo de metodologías para favorecer el desarrollo personal y comunitario.
Más de 25 años después, aquella expresión sigue resumiéndolo: Vivir aprendiendo.
Porque no se trata únicamente de preguntarnos qué podemos seguir aprendiendo a medida que envejecemos, sino:
¿Qué oportunidades de aprendizaje necesitamos a lo largo de toda la vida para seguir desarrollándonos, decidiendo, participando, relacionándonos y aportando?





