¿Cómo queremos envejecer? Pluralidad, dignidad, cuidados y sociedad longeva

Una conversación entre Chile y España sobre envejecimiento, dignidad, participación, cuidados y calidad de vida en una sociedad cada vez más longeva.

Envejecer es una experiencia profundamente personal, pero también un reto colectivo. La forma en que una sociedad entiende la vejez condiciona las oportunidades, los apoyos, la participación y la calidad de vida de millones de personas.

Hace unos días tuve el placer de conversar con Javier Troncoso (@elgerontojavier), trabajador social y divulgador en gerontología, en una entrevista realizada en directo entre Valparaíso (Chile) y Santander (España). Aunque miles de kilómetros separaban ambos lugares, compartíamos una misma convicción: es necesario construir sociedades que permitan a todas las personas vivir con dignidad, autonomía, oportunidades para participar y una buena calidad de vida durante toda su existencia.

La distancia geográfica desapareció rápidamente para dar paso a un diálogo cercano sobre algunos de los grandes desafíos que plantea una sociedad cada vez más longeva.

Una pregunta que nos cuestiona a todos

La conversación comenzó con una pregunta aparentemente sencilla:

¿Cómo queremos envejecer?

Sin embargo, responderla nos obliga a pensar no solo en nuestro futuro personal, sino también en el tipo de sociedad que queremos construir.

Todos deseamos seguir teniendo un lugar en la comunidad, mantener relaciones significativas, conservar nuestra capacidad de decidir y continuar desarrollando un proyecto de vida con sentido, incluso cuando aparezcan limitaciones o necesitemos apoyos.

Hablar de envejecimiento es, en realidad, hablar de derechos, de oportunidades y de calidad de vida.

Vivir con dignidad significa seguir sintiéndose una persona valiosa y querible

Uno de los temas centrales de la conversación fue el significado de la dignidad en la vejez.

La dignidad no depende de la edad, del estado de salud ni del grado de autonomía. Es un valor inherente a toda persona.

Sin embargo, vivir con dignidad requiere que el entorno permita seguir ejerciendo derechos, expresar preferencias, tomar decisiones y mantener la propia identidad.

No basta con cubrir necesidades básicas. También necesitamos sentirnos respetados, escuchados, queridos y útiles.

Por eso la calidad de los cuidados no puede medirse únicamente por la eficacia técnica, sino también por la calidad de las relaciones humanas y por el respeto a la historia, los valores y el proyecto vital de cada persona.

¿Por qué es necesario transformar la sociedad?

Vivimos más años que nunca.

Este extraordinario logro social plantea nuevos desafíos.

Los modelos tradicionales, centrados principalmente en la enfermedad y en la organización de los servicios, resultan insuficientes para responder a las necesidades actuales.

Necesitamos avanzar hacia un modelo que no pregunte únicamente qué le ocurre a la persona, sino también quién es, qué es importante para ella y cómo quiere seguir viviendo.

Transformar los cuidados significa cambiar la mirada.

Supone reconocer que cuidar no consiste solo en atender necesidades, sino en crear las condiciones para que cada persona pueda seguir desarrollando una vida con sentido.

La persona en el centro no debería ser solo un eslogan

Durante la conversación hablamos también de la Atención Centrada en la Persona, una forma de entender los cuidados que sitúa a cada persona como protagonista de su propia vida.

Poner a la persona en el centro significa respetar sus preferencias, potenciar su autonomía, reconocer sus capacidades y adaptar los apoyos a sus necesidades, en lugar de pedir que sea ella quien se adapte a las organizaciones.

Es un cambio cultural que afecta a profesionales, familias, organizaciones y administraciones.

No se trata únicamente de mejorar procedimientos, sino de transformar la forma en que nos relacionamos con quienes necesitan apoyo.

El futuro de una sociedad cada vez más longeva

El envejecimiento de la población suele presentarse como un problema.

Sin embargo, también constituye una oportunidad para construir comunidades más inclusivas y solidarias.

Necesitamos ciudades, barrios, servicios y organizaciones capaces de favorecer la participación, prevenir la soledad, fortalecer las relaciones y promover el bienestar durante toda la vida.

El reto no consiste únicamente en vivir más años.

Consiste en que esos años puedan vivirse con dignidad, bienestar y oportunidades para seguir formando parte activa de la sociedad.

Un diálogo que demuestra que los valores no entienden de fronteras

Uno de los aspectos más enriquecedores de esta conversación fue comprobar que, aunque nos separaban miles de kilómetros entre Chile y España, compartíamos una misma manera de entender el envejecimiento y los cuidados.

Cuando hablamos de dignidad, derechos, participación, autonomía o calidad de vida, hablamos de valores universales que trascienden las fronteras y nos unen como sociedad.

Necesitamos más espacios de diálogo donde profesionales, personas mayores, familias y ciudadanía podamos reflexionar juntos sobre cómo queremos vivir y cómo queremos cuidar.

Porque el futuro del envejecimiento no depende únicamente de los sistemas de atención. Depende, sobre todo, de la sociedad que decidamos construir.

Conversación completa

En esta entrevista abordamos, entre otros temas:

  • ¿Cómo queremos envejecer?
  • ¿Qué significa vivir con dignidad en la vejez?
  • ¿Por qué es necesario repensar los cuidados?
  • ¿Cómo transformar el modelo de atención?
  • ¿Qué papel tienen la autonomía, la calidad de vida y la Atención Centrada en la Persona?
  • ¿Cómo será el futuro de los cuidados en una sociedad cada vez más envejecida?

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