Bienestar Físico. Cómo vivo mi cuerpo

Infografía sobre bienestar físico: cómo vivimos el cuerpo, cuidamos la salud y mantenemos la capacidad para participar en la vida.

SABER MÁS PARA VIVIR Y CUIDAR MEJOR · 🟨 BIENESTAR FÍSICO   

 

Esta área forma parte de la colección Saber más para vivir y cuidar mejor  y está dedicada al bienestar físico, una de las cinco dimensiones que contribuyen a nuestra calidad de vida y que también constituye una de sus cinco dimensiones.

Vivir el cuerpo como un recurso para la vida

Cuando hablamos de bienestar físico solemos pensar en la salud, el ejercicio, la alimentación o la prevención de enfermedades. Todo ello forma parte de esta dimensión y tiene una enorme importancia. Sin embargo, el bienestar físico comienza mucho antes: comienza en la forma en que cada persona vive, siente e interpreta su propio cuerpo.

No vivimos al margen del cuerpo. Vivimos permanentemente a través de él. Con nuestro cuerpo caminamos, descansamos, aprendemos, trabajamos, abrazamos, disfrutamos, sufrimos, cuidamos a otras personas y construimos nuestra historia.

Por eso, el bienestar físico no puede definirse únicamente como ausencia de enfermedad o mantenimiento de determinadas funciones corporales. Dos personas con un mismo diagnóstico pueden experimentar niveles muy diferentes de bienestar. Del mismo modo, una persona que convive con una enfermedad crónica, una discapacidad o con cambios asociados al envejecimiento puede continuar viviendo con bienestar si encuentra apoyos y oportunidades para desarrollar aquello que considera importante.

El bienestar físico también habla de:

  • Cuerpo vivido: la forma personal y subjetiva en que sentimos e interpretamos nuestro cuerpo.
  • Capacidad funcional: las posibilidades que tenemos para realizar las actividades que necesitamos o deseamos hacer.
  • Confort físico: vivir con el menor dolor, fatiga, malestar o sufrimiento corporal posible.
  • Seguridad: sentir confianza al movernos y desarrollar nuestra vida cotidiana.
  • Autocuidado: conocer, respetar y cuidar nuestro cuerpo a lo largo de la vida.
  • Adaptación: encontrar nuevas formas de vivir cuando aparecen enfermedades, limitaciones o cambios.
  • Entornos y apoyos: disponer de espacios, productos y ayudas que faciliten la actividad, la participación y la independencia.

 

A través de esta área iremos comprendiendo qué sostiene nuestro bienestar físico, qué circunstancias pueden debilitarlo y qué podemos hacer para protegerlo durante el envejecimiento y cuando necesitamos apoyos o cuidados.

Los contenidos están dirigidos a personas adultas y mayores, familias, personas cuidadoras, estudiantes, profesionales y, en general, a quienes deseen comprender mejor cómo la experiencia de vivir nuestro cuerpo influye en nuestra calidad de vida.

 

¿Qué puede comprometer nuestro bienestar físico?

El bienestar físico puede verse afectado por situaciones muy diferentes. Algunas aparecen como consecuencia de una enfermedad o un accidente; otras se desarrollan progresivamente y pueden pasar desapercibidas durante mucho tiempo.

Entre ellas se encuentran:

  • El sedentarismo y la reducción del movimiento cotidiano.
  • La pérdida de fuerza y masa muscular asociada a la sarcopenia.
  • La fragilidad y la disminución de la capacidad para responder ante situaciones adversas.
  • La inmovilidad y el deterioro de la capacidad funcional.
  • Las caídas y el miedo a volver a caer.
  • El dolor persistente y la fatiga.
  • La malnutrición y la deshidratación.
  • Las alteraciones del sueño y la falta de descanso reparador.
  • La pérdida de confianza en las propias capacidades.
  • La dificultad para aceptar o comprender los cambios del cuerpo.
  • Los entornos que generan barreras, inseguridad o dependencia innecesaria.
  • La falta de apoyos adecuados para continuar realizando las actividades cotidianas.

 

Comprender estas situaciones permite actuar antes de que la pérdida de fuerza, movilidad o confianza limite la independencia, la participación y la posibilidad de continuar desarrollando una vida valiosa.

Recorrido de lectura sobre bienestar físico

Esta página funcionará como un índice actualizado. Cada nuevo artículo quedará incorporado aquí para facilitar su consulta.

Aunque los contenidos pueden leerse en el orden que se prefiera, este recorrido está pensado para avanzar desde los conceptos fundamentales hacia situaciones concretas relacionadas con el envejecimiento y los cuidados.

 

Hombre mayor en silla de ruedas tocando el piano acompañado por una mujer mayor.

Mujer mayor cepillando a su perro, una actividad cotidiana que muestra el cuerpo como recurso para cuidar, actuar y participar en la vida.

Próximamente encontrarás nuevas lecturas: 

Nuestro cuerpo también forma parte de nuestra identidad

Cómo la imagen corporal, la historia personal, las emociones y la forma en que interpretamos los cambios físicos influyen en la relación con nuestro propio cuerpo.

Mantener la capacidad para hacer lo que importa

La capacidad funcional no consiste únicamente en conservar fuerza o movilidad, sino en disponer de posibilidades reales para desarrollar las actividades que cada persona necesita o desea realizar.

Movernos para seguir viviendo nuestra propia vida

La importancia del movimiento cotidiano, la fuerza, el equilibrio, la resistencia y la actividad física significativa para mantener la independencia y la participación.

Cuidar el cuerpo durante toda la vida

La alimentación, la hidratación, el ejercicio, el descanso, el sueño, la higiene, la sexualidad y la prevención como formas de respetar y proteger nuestro cuerpo.

Cuando el dolor y la fatiga ocupan demasiado espacio

Cómo el dolor persistente, el cansancio y la falta de energía pueden modificar la vida cotidiana, las relaciones y la percepción de nuestras propias capacidades.

Adaptarnos a los cambios sin renunciar a vivir

Envejecer, enfermar o adquirir una discapacidad no significa necesariamente dejar de participar. La adaptación permite reconstruir capacidades y encontrar nuevas formas de continuar haciendo lo que importa.

El entorno también puede facilitar o limitar nuestra vida

La vivienda, la accesibilidad, la seguridad, el diseño universal, la tecnología y los productos de apoyo pueden ampliar nuestras posibilidades o crear dependencia innecesaria.

Cuando dejamos de confiar en nuestro cuerpo

El miedo al movimiento, la inseguridad después de una caída y la pérdida de confianza pueden reducir progresivamente la actividad y acelerar el deterioro físico.

El bienestar físico como proyecto de vida

Una síntesis de las principales ideas de esta serie para comprender cómo podemos cuidar, recuperar y fortalecer la relación con nuestro cuerpo a lo largo de la vida.

 

Antes de comenzar

Este recorrido forma parte de Saber más para vivir y cuidar mejor, una colección de recursos para comprender el envejecimiento, el bienestar y los cuidados desde una perspectiva científica y humanista.

Una invitación a mirar de otra manera

Después de más de treinta años trabajando en gerontología, he acompañado a personas mayores, personas con discapacidad, personas con enfermedades crónicas, con dependencia o con una gran fragilidad.

Durante este tiempo he conocido a personas con importantes limitaciones físicas que seguían disfrutando intensamente de la vida. También he conocido a otras que, a pesar de conservar una buena salud, vivían con un profundo malestar en la relación con su propio cuerpo.

Estas experiencias me han enseñado que el bienestar físico no depende únicamente de la presencia o ausencia de enfermedades. También importa cómo vivimos el dolor y la fatiga, la confianza que mantenemos en nuestras capacidades, la imagen que tenemos de nosotros mismos, la seguridad con la que nos movemos y las oportunidades que encontramos para continuar haciendo aquello que da sentido a nuestra vida.

También debemos preguntarnos si quienes reciben apoyos pueden decidir cómo desean cuidar su cuerpo, si disponen de oportunidades para moverse, si el entorno facilita que hagan por sí mismas aquello que todavía pueden hacer y si reciben únicamente la ayuda que realmente necesitan.

Por eso, esta área no pretende únicamente transmitir conocimientos. También quiere ayudarnos a observar el cuerpo desde una perspectiva más humana, formular mejores preguntas y reconocer situaciones que pueden comprometer el bienestar antes de que produzcan pérdidas evitables.

El bienestar físico no consiste en tener un cuerpo perfecto ni en conservar intactas todas sus funciones. Consiste en poder experimentar nuestro cuerpo como un recurso para vivir, participar, decidir y desarrollar una vida con el máximo confort, capacidad, seguridad e independencia posibles en cada momento.

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