Cinco Bienestares. Comprender la calidad de vida desde una mirada integral.

Modelo de los Cinco Bienestares de Lourdes Bermejo

Cuando hablamos de calidad de vida solemos pensar en la salud, la autonomía, la ausencia de enfermedad o la satisfacción con la vida. Todos estos aspectos son importantes, pero con frecuencia no bastan para comprender cómo viven realmente las personas su propia existencia.

A lo largo de más de treinta años de trayectoria profesional he acompañado a personas mayores, familias, profesionales y organizaciones en contextos muy diversos. He investigado, impartido formación y participado en proyectos de innovación centrados en el envejecimiento, los cuidados y la mejora de la calidad de vida.

Durante todo este tiempo he observado una realidad que ha terminado convirtiéndose en una de las preguntas centrales de mi trabajo: ¿por qué dos personas que viven situaciones aparentemente muy similares pueden experimentar niveles de bienestar tan diferentes?

He conocido personas con enfermedades avanzadas que seguían disfrutando intensamente de la vida y otras con una buena salud que se sentían profundamente solas o habían perdido el sentido de su existencia. También he visto cómo algunas personas, incluso en situaciones de gran dependencia o fragilidad, conservaban la ilusión por seguir participando, cuidando de los demás o encontrando nuevos motivos para vivir.

Estas experiencias me llevaron a comprender que el bienestar no puede explicarse únicamente por el estado de salud, el grado de autonomía o la presencia de determinados problemas. Tampoco basta con analizar por separado las dimensiones física, psicológica, afectiva, social o espiritual. La vida de las personas es mucho más compleja y todas estas dimensiones se influyen mutuamente.

Busqué respuestas en la gerontología, la psicología, la sociología, la filosofía, la Atención Integral Centrada en la Persona, el enfoque de capacidades y otros modelos que han enriquecido profundamente mi forma de comprender a las personas.

Todos ellos aportaban conocimientos valiosos. Sin embargo, seguía sintiendo la necesidad de disponer de un marco que permitiera integrar esa complejidad y, al mismo tiempo, resultara sencillo de comprender y útil para la vida cotidiana, los apoyos y los cuidados.

De esa búsqueda nace el Modelo de los Cinco Bienestares.

No pretende explicar qué es la calidad de vida, sino ofrecer una forma de comprender cómo se construye y qué factores pueden fortalecerla o comprometerla.

 

Cambiar la pregunta para comprender mejor a la persona

A lo largo de mi trayectoria profesional he comprobado que la forma en que formulamos las preguntas condiciona profundamente la manera en que comprendemos a las personas y, en consecuencia, las decisiones que tomamos.

Cuando una persona llega a un servicio sanitario o social, es habitual comenzar preguntándonos qué enfermedad presenta, qué capacidades ha perdido, qué necesidades tiene o qué apoyos precisa. Estas preguntas son necesarias y forman parte de una buena valoración profesional. Sin embargo, por sí solas no nos permiten comprender quién es esa persona ni cómo está viviendo la situación que atraviesa.

Dos personas con un mismo diagnóstico pueden experimentar niveles de bienestar completamente diferentes. Del mismo modo, una misma pérdida puede vivirse de formas muy distintas según la historia de vida, los vínculos, los valores, los recursos personales, los apoyos disponibles o las oportunidades de participación de cada persona.

Por eso creo que necesitamos incorporar otra forma de preguntar.

No para sustituir las preguntas tradicionales, sino para complementarlas.

El Modelo de los Cinco Bienestares propone comenzar por la experiencia de la persona antes que por la descripción de sus problemas.

Nos invita a preguntarnos:

  • ¿Cómo vive esta persona su cuerpo?
  • ¿Cómo piensa, aprende, decide y afronta los cambios que está viviendo?
  • ¿Cómo quiere, se relaciona y se siente querida?
  • ¿Cómo participa y sigue formando parte de la comunidad?
  • ¿Cómo vive de acuerdo con sus valores y encuentra sentido a su vida?

 

Estas preguntas no pretenden clasificar a las personas ni convertir la realidad en un esquema rígido. Pretenden abrir una conversación diferente que nos permita comprender cómo está viviendo cada persona su propia experiencia y qué aspectos de su vida contribuyen a fortalecer o comprometer su calidad de vida.

Cuando cambiamos la pregunta, también cambia la mirada.

Dejamos de centrar nuestra atención únicamente en aquello que la persona ha perdido para interesarnos por cómo está viviendo esa pérdida. Dejamos de preguntarnos solo qué necesita para empezar a comprender qué es importante para ella, qué capacidades conserva, qué relaciones la sostienen, qué oportunidades tiene para decidir y participar, qué lugar ocupa en la comunidad y qué da sentido a su existencia.

Este cambio puede parecer sutil, pero tiene profundas consecuencias. Modifica la manera de valorar, de planificar apoyos, de acompañar, de cuidar, de investigar e incluso de diseñar organizaciones y políticas dirigidas a mejorar la calidad de vida.

Porque comprender mejor a la persona es el primer paso para poder acompañarla mejor.

 

Los Cinco Bienestares: cinco experiencias humanas fundamentales

El Modelo de los Cinco Bienestares parte de una idea sencilla: todas las personas, con independencia de nuestra edad, estado de salud o circunstancias vitales, vivimos la realidad a través de cinco grandes experiencias humanas que se desarrollan simultáneamente y se influyen entre sí.

No son cinco áreas profesionales, cinco diagnósticos ni cinco necesidades. Son cinco formas de experimentar la vida.

Vivimos a través de nuestro cuerpo. Interpretamos la realidad, aprendemos, decidimos y afrontamos los cambios. Construimos vínculos afectivos y necesitamos querer y sentirnos queridos. Formamos parte de grupos y comunidades en los que participamos, contribuimos y ocupamos un lugar. Y buscamos vivir de acuerdo con nuestros valores, encontrando propósito y sentido a nuestra existencia.

Estas experiencias están presentes durante todo el ciclo vital. Cambian las circunstancias, las capacidades, las necesidades y las formas de vivirlas, pero nunca dejan de formar parte de nuestra condición humana.

Por eso, el modelo propone comprender el bienestar desde estas cinco dimensiones. Cada una aporta una perspectiva diferente y, al mismo tiempo, todas se relacionan para ofrecer una visión más amplia e integrada de la calidad de vida.

Desde esta perspectiva, el bienestar no consiste en alcanzar un estado ideal en cada dimensión, sino en favorecer el mejor equilibrio posible entre ellas, teniendo en cuenta la historia, los valores, las capacidades, los deseos, los apoyos y el contexto de cada persona.

 

 

Los cinco bienestares

Bienestar Físico. Cómo vivo mi cuerpo

El Bienestar Físico se refiere a la manera en que vivimos nuestro cuerpo y a cómo la salud, la movilidad, la energía, el descanso, la alimentación, el dolor, la enfermedad o la fragilidad influyen en nuestra vida cotidiana.

No significa simplemente estar sano. Una persona puede convivir con enfermedades o limitaciones y mantener un importante bienestar físico cuando dispone de los apoyos adecuados y puede seguir utilizando su cuerpo como un recurso para vivir la vida que valora.

Explorar el Bienestar Físico →

Bienestar Psicológico. Cómo pienso, aprendo y me adapto

El Bienestar Psicológico se relaciona con nuestra capacidad para comprender lo que nos sucede, pensar, aprender, tomar decisiones, afrontar dificultades, adaptarnos a los cambios y continuar desarrollando nuestras capacidades a lo largo de la vida.

Incluye también la percepción que tenemos de nosotros mismos, la sensación de competencia, la posibilidad de ejercer control sobre nuestra propia vida y la capacidad de seguir creciendo incluso cuando cambian nuestras circunstancias.

Explorar el Bienestar Psicológico →

Bienestar Afectivo. Cómo quiero, me relaciono y me siento querido

El Bienestar Afectivo nos habla de los vínculos significativos, del afecto, la intimidad, el cuidado mutuo y de nuestra necesidad de querer y sentirnos queridos.

No depende únicamente del número de relaciones que tenemos, sino de su significado y calidad: sentirnos reconocidos, importantes para alguien, emocionalmente acompañados y capaces también de ofrecer afecto, apoyo y cuidado a otras personas.

Explorar el Bienestar Afectivo →

Bienestar Social. Cómo participo y formo parte de la comunidad

El Bienestar Social se relaciona con nuestra posibilidad de participar, mantener roles significativos, pertenecer a grupos y comunidades, ser reconocidos y continuar contribuyendo a la vida compartida.

Porque vivir bien no consiste solamente en recibir cuidados o disponer de relaciones personales. También necesitamos sentir que seguimos teniendo un lugar en la vida.

Explorar el Bienestar Social →

Bienestar Espiritual y existencial o de Sentido. Cómo vivo de acuerdo con mis valores y encuentro sentido a mi vida

El Bienestar Espiritual y existencial se relaciona con aquello que proporciona orientación, coherencia y significado a nuestra existencia: nuestros valores, creencias, propósito vital, esperanza, trascendencia y conexión con aquello que consideramos verdaderamente importante.

Esta dimensión puede adquirir especial relevancia ante las pérdidas, los cambios, la enfermedad o la fragilidad, pero está presente durante toda la vida.

Explorar el Bienestar Espiritual y Existencial →

 

¿Por qué precisamente estos cinco bienestares?

La elección de estas cinco dimensiones no responde a una clasificación arbitraria ni pretende sustituir otros modelos sobre la calidad de vida o el bienestar.

El modelo trata de reunir cinco experiencias que forman parte de nuestra vida y que permiten observarla desde perspectivas diferentes pero profundamente relacionadas.

El cuerpo condiciona nuestra posibilidad de actuar. Lo que pensamos y sentimos influye en nuestra manera de afrontar lo que nos sucede. Los vínculos afectivos pueden protegernos en momentos de dificultad. Las oportunidades de participar y pertenecer influyen en nuestra identidad y nuestro reconocimiento social. Y nuestros valores y propósitos pueden ayudarnos a encontrar sentido incluso en situaciones de pérdida o fragilidad.

Por eso los cinco bienestares no deberían interpretarse de forma aislada.

Un cambio importante en uno de ellos puede repercutir en los demás. Del mismo modo, fortalecer una dimensión puede ayudar a proteger otras.

Esta interdependencia permite comprender mejor por qué personas que atraviesan circunstancias aparentemente semejantes pueden vivirlas de maneras muy diferentes.

 

Un modelo que conecta los fundamentos con la vida cotidiana

El Modelo de los Cinco Bienestares no se plantea de forma aislada. Forma parte de una manera más amplia de comprender a las personas, la calidad de vida y los cuidados.

En esta web he organizado este conocimiento en diferentes espacios que cumplen funciones distintas y, al mismo tiempo, se complementan.

Los fundamentos que nos guían: desde dónde miramos

Antes de preguntarnos cómo promover el bienestar necesitamos aclarar desde qué concepción de la persona y de la buena vida estamos mirando.

La colección Los fundamentos que nos guían profundiza en conceptos esenciales como la dignidad y los derechos, la calidad de vida, la autonomía, la identidad, el proyecto de vida, los apoyos, la interdependencia, la participación y la atención centrada en la persona.

Estos conceptos constituyen el marco ético y conceptual desde el que comprender a las personas y orientar los apoyos y los cuidados.

Los Cinco Bienestares: qué necesitamos mirar

Sobre esos fundamentos, el Modelo de los Cinco Bienestares ofrece una forma de acercarnos a la experiencia concreta de cada persona.

Nos ayuda a observar cómo está viviendo su cuerpo; cómo piensa, aprende y afronta los cambios; cómo vive sus vínculos afectivos; cómo participa y pertenece a la comunidad; y cómo mantiene sus valores, propósitos y sentido vital.

No se trata de obtener cinco puntuaciones ni de dividir a la persona en cinco partes.

Se trata de disponer de cinco perspectivas complementarias para comprender una única vida.

Saber más para vivir y cuidar mejor: profundizar en aquello que fortalece o compromete el bienestar

La colección Saber más para vivir y cuidar mejor permite avanzar un paso más.

En ella iremos profundizando en conocimientos, situaciones y factores relacionados con cada uno de los cinco bienestares: aquellos que pueden fortalecerlos, aquellos que pueden comprometerlos y las formas de prevenir, acompañar o intervenir cuando aparecen dificultades.

A través de artículos, infografías, vídeos, recursos descargables y materiales prácticos, esta colección busca acercar el conocimiento científico y profesional a la vida cotidiana y a la práctica de los cuidados.

Porque saber más no es una finalidad en sí misma: nos permite comprender mejor lo que vivimos, tomar mejores decisiones y cuidar mejor.

 

Tres niveles diferentes, una misma mirada

Podríamos resumir esta propuesta mediante tres preguntas:

  • Los fundamentos que nos guían: ¿desde qué concepción de la persona, la dignidad, los derechos y la calidad de vida miramos?
  • El Modelo de los Cinco Bienestares: ¿qué dimensiones necesitamos observar para comprender cómo está viviendo una persona?
  • Saber más para vivir y cuidar mejor: ¿qué necesitamos conocer para fortalecer esos bienestares y afrontar aquello que puede comprometerlos?

 

Fundamentos, bienestar y conocimiento aplicado no son compartimentos separados.

Los fundamentos proporcionan la orientación ética y conceptual. Los Cinco Bienestares ayudan a comprender la experiencia global de la persona. Y el conocimiento permite identificar oportunidades, riesgos, apoyos y estrategias para favorecer una mejor calidad de vida.

Esta relación resulta especialmente importante cuando hablamos de envejecimiento, enfermedad, discapacidad, dependencia o cuidados, porque existe el riesgo de que las necesidades y dificultades ocupen todo el espacio y terminemos viendo únicamente aquello que la persona ha perdido.

El modelo pretende contribuir precisamente a ampliar esa mirada.

 

De los problemas a las oportunidades de bienestar

Comprender los factores que comprometen la calidad de vida es imprescindible, pero también lo es reconocer aquello que todavía puede fortalecerse.

Ante una enfermedad podemos preguntarnos por sus síntomas y tratamientos, pero también por cómo afecta a la vida cotidiana y qué puede ayudar a la persona a seguir haciendo aquello que valora.

Ante una pérdida de capacidad podemos analizar los apoyos necesarios, pero también preguntarnos qué decisiones puede continuar tomando y cómo preservar su autonomía.

Ante la soledad podemos identificar la ausencia de relaciones, pero también explorar los vínculos significativos, las oportunidades de participación y el sentimiento de pertenencia.

Ante una situación de dependencia podemos preguntarnos qué cuidados necesita la persona, pero sin olvidar quién es, cómo desea vivir, qué puede seguir aportando y qué hace que su vida continúe teniendo sentido para ella.

Esta es una de las principales finalidades del Modelo de los Cinco Bienestares: ayudarnos a mantener una mirada suficientemente amplia para que las dificultades no terminen ocultando a la persona.

 

Una propuesta abierta y en construcción

Este modelo nace de muchos años de experiencia profesional, investigación, formación y reflexión. Se nutre de conocimientos procedentes de la gerontología, la psicología, la sociología, la filosofía, la Atención Integral Centrada en la Persona y otros enfoques que han contribuido a ampliar nuestra comprensión de la calidad de vida.

No pretende ofrecer una explicación definitiva del bienestar ni sustituir los modelos existentes.

Pretende proporcionar un marco comprensible y útil para integrar conocimientos, formular mejores preguntas y acercarnos a la experiencia de las personas desde una mirada más completa.

Por eso esta Biblioteca seguirá creciendo.

Los contenidos de los Cinco Bienestares se irán ampliando con nuevos artículos, investigaciones, infografías, vídeos y recursos que permitan profundizar en aquello que favorece nuestra calidad de vida y en las situaciones que pueden comprometerla.

Porque comprender mejor la calidad de vida es, en definitiva, comprender mejor a las personas.

 

Para seguir profundizando

 

Los fundamentos que nos guían

Saber más para vivir y cuidar mejor

Entrar en la colección «Saber más para vivir y cuidar mejor» →

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