Bienestar social. Cómo participo y formo parte de la comunidad

Infografía sobre bienestar social: pertenencia, participación, relaciones significativas, reconocimiento, reciprocidad y comunidad.

SABER MÁS PARA VIVIR Y CUIDAR MEJOR ·  🟩  BIENESTAR SOCIAL   

 

Esta área forma parte de la colección Saber más para vivir y cuidar mejor  y está dedicada al bienestar social, una de las cinco dimensiones que contribuyen a nuestra calidad de vida y que también constituye una de sus cinco dimensiones.

 

Seguir teniendo un lugar en la vida

Cuando hablamos de bienestar solemos pensar en la salud física, la alimentación, el ejercicio o la prevención de enfermedades. Sin embargo, existe otra dimensión igualmente importante y, con frecuencia, mucho menos visible: el bienestar social.

Las personas necesitamos sentir que formamos parte de la vida. Necesitamos mantener relaciones significativas, participar en nuestra comunidad, conservar espacios donde seguir aportando y sentir que seguimos ocupando un lugar para otras personas.

El bienestar social suele quedar reducido a un único tema: la soledad no deseada. Aunque la soledad es una realidad importante, esta dimensión es mucho más amplia. También habla de:

  • Pertenencia: sentir que formamos parte de un grupo, una familia o una comunidad.
  • Participación: tener oportunidades reales para intervenir en la vida cotidiana y colectiva.
  • Reconocimiento: sentir que nuestra presencia, nuestra trayectoria y nuestras opiniones son tenidas en cuenta.
  • Reciprocidad: poder recibir, pero también dar, ayudar y aportar.
  • Relaciones significativas: mantener vínculos que nos permiten sentirnos conocidos, comprendidos y queridos.
  • Comunicación: compartir conversaciones que despiertan interés, emoción y deseo de seguir conectados con la vida.
  • Comunidad: disponer de entornos donde encontrarnos, colaborar y sentirnos parte de algo compartido.

A través de esta área iremos comprendiendo qué sostiene nuestro bienestar social, qué circunstancias pueden debilitarlo y qué podemos hacer para protegerlo durante el envejecimiento y cuando necesitamos apoyos o cuidados.

Los contenidos están dirigidos a personas adultas y mayores, familias, personas cuidadoras, estudiantes, profesionales y, en general, a quienes deseen comprender mejor cómo construimos una buena vida y nuestra calidad de vida a través de nuestras relaciones.

¿Qué puede comprometer nuestro bienestar social?

El bienestar social puede verse afectado por situaciones muy diferentes. Algunas son fácilmente reconocibles; otras comienzan de una manera silenciosa y pasan desapercibidas durante mucho tiempo.

Entre ellas se encuentran:

  • La soledad no deseada.
  • La pérdida de relaciones con familiares, amistades o personas del entorno.
  • La reducción de oportunidades para participar.
  • La pérdida del papel o rol social que la persona desempeñaba.
  • El sentimiento de no aportar nada o de haber dejado de ser necesaria.
  • La falta de reconocimiento y reciprocidad.
  • La ausencia de conversaciones verdaderamente significativas.
  • El debilitamiento de la relación con el barrio y la comunidad.
  • Los cambios de vivienda o los procesos de institucionalización que reducen las oportunidades de relación y participación.

Comprender estas situaciones permite actuar antes de que la desconexión se transforme en aislamiento o soledad.

Recorrido de lectura sobre bienestar social

Esta página funcionará como un índice actualizado. Cada nuevo artículo quedará incorporado aquí para facilitar su consulta.

Aunque los contenidos pueden leerse en el orden que se prefiera, este recorrido está pensado para avanzar desde los conceptos fundamentales hacia situaciones concretas relacionadas con el envejecimiento y los cuidados.

1. Seguir teniendo un lugar en la vida

Personas reunidas junto a un río, compartiendo un espacio de encuentro, participación y bienestar social.

Por qué envejecer bien es mucho más que evitar la soledad y por qué necesitamos seguir participando, relacionándonos y formando parte de la vida.

2. Antes de sentirnos solos dejamos de sentirnos parte

Dos personas cuidando plantas juntas, una actividad compartida que favorece la participación y el sentimiento de pertenencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

La soledad no suele aparecer de forma repentina. Con frecuencia, antes de sentirnos solos hemos ido perdiendo participación, vínculos, reconocimiento y oportunidades para aportar.

 

 

Próximamente encontrarás nuevas lecturas: 

Tener un lugar en la vida de los demás

Sentir que contamos para otras personas, que nuestra presencia importa y que seguimos formando parte de sus vidas contribuye de manera esencial al bienestar social.

La importancia de seguir siendo necesarios

Recibir ayuda puede ser necesario, pero poder dar, colaborar y cuidar también forma parte del bienestar social.

No perdemos solo personas; perdemos partes de nuestra historia

Las relaciones significativas no solo nos ofrecen compañía. También sostienen nuestra identidad y conservan partes de nuestra historia personal.

La comunidad también cuida

El barrio, la vecindad, el comercio cercano, las asociaciones y los espacios de participación pueden convertirse en importantes fuentes de apoyo y bienestar.

La comunicación que realmente nos hace sentir vivos

No todas las conversaciones generan conexión. La comunicación significativa nos permite compartir recuerdos, intereses, emociones, opiniones y proyectos.

Construimos nuestro bienestar social durante toda la vida

Las relaciones y las redes de apoyo no se improvisan cuando aparecen las pérdidas. Se construyen, se cuidan y se transforman a lo largo de toda la vida.

Tener muchas relaciones no garantiza sentirse acompañado

La calidad, la confianza y el significado de los vínculos suelen ser más importantes que la cantidad de contactos.

¿Puede una residencia seguir siendo comunidad?

Vivir en una residencia no debería significar dejar de pertenecer, participar, aportar o conservar relaciones con la comunidad.

El bienestar social como proyecto de vida

Una síntesis de las principales ideas de esta serie para comprender cómo podemos cuidar y fortalecer nuestro bienestar social a lo largo de la vida.

 Antes de comenzar

Este recorrido forma parte de Saber más para vivir y cuidar mejor, una colección de recursos para comprender el envejecimiento, el bienestar y los cuidados desde una perspectiva científica y humanista.

 Una invitación a mirar de otra manera

Después de más de treinta años trabajando en gerontología, he aprendido que algunos de los aspectos más importantes de la vida pueden pasar desapercibidos precisamente porque forman parte de lo cotidiano.

La manera en que saludamos a una persona, si seguimos contando con ella para tomar decisiones, si alguien le pide consejo, si conserva amistades, si participa en la vida del barrio o si todavía siente que puede aportar algo son pequeños hechos cotidianos que nos hablan profundamente de su bienestar social.

También debemos preguntarnos si quienes reciben apoyos tienen oportunidades para preocuparse por otras personas, ofrecer ayuda, compartir sus conocimientos, colaborar o continuar desempeñando papeles que sean valiosos para ellas.

Por eso, esta área no pretende únicamente transmitir conocimientos. También quiere ayudarnos a observar la realidad con otros ojos, formular mejores preguntas y reconocer situaciones que pueden comprometer el bienestar antes de que se conviertan en problemas más graves.

Una buena vida depende tanto de la salud como de la calidad de nuestros vínculos, de las oportunidades para participar y de la posibilidad de seguir sintiendo que tenemos un lugar en la vida.

 

Explora otros contenidos relacionados

 

¿Trabajamos juntos?

Si tu organización quiere impulsar un cambio, diseñar un proyecto, desarrollar acciones formativas o mejorar la calidad de la atención, estaré encantada de estudiar cómo puedo ayudaros.

Otros Post

Puedes escribirme