Si no son holísticos, no son cuidados.
En las tecnociencias, lo difícil es comprenderlas, pero no ponerlas en práctica. En nuestro ámbito, es lo contrario. Disponemos de saberes que permiten dar los mejores apoyos y los cuidados a las personas para tener una buena vida. Y siendo sencillo de comprender, ¿cómo resulta tan difícil que sean una realidad cotidiana en las organizaciones de cuidados?
Las personas sabemos que “salud holística” se refiere a nuestro bienestar, que depende de la armonía de diferentes dimensiones de los seres humanos (lo físico, psicológico, emocional, social y espiritual). Sabemos que necesitando sentir estas dimensiones satisfechas, el todo no sólo es la suma de las partes, sino que unas dimensiones afectan en otras, que todo está relacionado. Pero, si lo sabemos para nosotros/as mismos/as, ¿cómo nos cuesta tanto reconocerlo en los demás, a los que atiendo y con los que trabajo?
En muchas residencias de personas mayores, se ha ido viendo una evolución propia (ontogénesis), que va sucediendo en paralelo a un cambio en el sector (filogénesis). Ambas evoluciones se retroalimentan y ayudan. Y esta secuencia tiende a repetirse: comienza con la preocupación por la salud física, ampliándose después a la mental, para continuar con la social, la emocional, siendo la última en incorporarse, la espiritual. Este avance se comprueba en muchos aspectos: tiempo dedicado en favorecer cada dimensión, sistemas de registro, lenguaje empleado, perfil de los profesionales contratados, competencias que se les valora, diseño y atención al entorno físico y humano, los sistemas de gestión de calidad, etc. En consonancia con el encargo social, con las expectativas sociales muy orientadas a preservar la salud física y mental. Si si… Sé que decimos hace mucho que ya lo hacemos, pero la profundización en cada una de las dimensiones no lo demuestra.
Los devastadores efectos de la gestión del COVID-19 en las residencias, ha reforzado en la ciudadanía esta exigencia básica de velar por la salud y proteger la integridad física. Por supuesto que ello es un imperativo moral y profesional, pero no puede desviarnos de continuar dando valor al desarrollo de las otras dimensiones imprescindibles para que las personas tengan una “vida buena”, con sentido. Y es precisamente esto último el eje de la ética de las organizaciones.
Cuidarnos para cuidar lo mejor posible.
¿Cómo puede ser nuestra profesión un facilitador en la dignidad del otro como persona?
El cuidado holístico requiere simetría y horizontalidad en las relaciones interpersonales, comprendiendo que “el otro”, como yo, es capaz de mantener cierto control de su vida y necesita también cuidarse para sentirse libre y valioso. Algo opuesto al frecuente sentimiento de quienes se encuentran en situación de dependencia, vulnerabilidad o fragilidad: sentirse una carga, ser un disvalor.
Cuando un profesional logra que la persona se viva en positivo: sintiendo valioso su cuerpo enfermo o poco funcional; interesantes sus aportaciones o su modo de interactuar -incluso con deterioro cognitivo-, hermosa su capacidad expresiva vinculada a su espiritualidad…, entonces, es cuando verdaderamente añadimos valor al cuidado.
Ello requiere apoyar sus iniciativas y su ritmo, facilitando que logre sus objetivos. A veces será involucrándola en cómo quiere recibir los apoyos, respetando sus decisiones, o simplemente logrando que se sienta acompañada, con alguien cerca que se preocupa y ocupa de forma delicada y respetuosa de ella.
Para avanzar hay responsabilidades a muchos niveles:
Las administraciones tendrán como meta promover la salud holística de las personas que los utilizan y de quienes trabajan. Deberán aprender a promoverlo y a valorarlo, dotando para ello suficientemente a los centros.
Las organizaciones que cuidan deben revisar sus sistemas de gestión de las personas trabajadoras así como todo el sistema que organiza la asistencia y la vida de quienes utilizan el recurso.
Los profesionales debemos cuidarnos y proyectar en nuestras relaciones y acciones profesionales, ese capital de bienestar propio. Sabiendo que quererse y cuidarse de forma holística no es egoísmo, sino una responsabilidad.
Pero el autocuidado no es suficiente si no se conocen y comprenden las preocupaciones o el sufrimiento de las personas que necesitan cuidados y quienes lo prestamos. Necesitamos trabajar una verdadera actitud empática capaz de orientarnos en las relaciones y acciones que ayuden a las personas a mantener ese bienestar integral que todos/as anhelamos.
Este artículo fue publicado inicialmente en la revista Humanizar y forma parte de una serie dedicada a reflexionar sobre la salud, el bienestar y los cuidados desde una perspectiva integral. Esta versión se incorpora a mi blog para facilitar su consulta y relacionarla con otros contenidos desarrollados en esta web.
Si todavía no conoces este proyecto… Índice de la colección
- PRESENTACIÓN DE LA COLECCIÓN: «Hablando de salud»: seis miradas para cuidar de forma integral
- Salud corporal y cuidados. Cuidar el cuerpo, los espacios y los tiempos
- Salud espiritual y cuidados. Cuidar el espíritu y aquello que da sentido a la vida
- Salud psicoemocional y cuidados. Cuidar el equilibrio interior, mental y emocional
- Salud relacional y cuidados. Cuidar las relaciones, la ética social y lo organizativo
- Salud y cultura. Cómo la cultura transforma el cuidado de las personas
Para seguir profundizando
Fundamentos conceptuales
- Bienvenido a «Los fundamentos que nos guían»
- ¿Por qué necesitamos un marco conceptual para comprender el bienestar, el envejecimiento y los cuidados?
- Dignidad y derechos: el valor que nunca perdemos y cómo protegerlo.
- ¿Qué es la calidad de vida? Vivir de acuerdo con lo que valoramos
- Quién es la persona y cómo desea vivir: identidad, autonomía y proyecto de vida
- Cuidar sin sustituir: apoyos, interdependencia y atención centrada en la persona
- Conceptos para comprender el bienestar social, las relaciones y la comunidad
Puedes explorar otras de mis colecciones
- Bienvenido a «Los fundamentos que nos guían»
- Bienvenido a “Saber más para vivir y cuidar mejor”
- Bienvenido a «Los Consejos de mi madre»
- Bienvenido a «Transformando los cuidados»
- Bienvenido a «Diálogos y reflexiones de actualidad«
- Bienvenido a “Naturaleza y calidad de vida”
Y leer sobre los 5 bienestares
- 🟨 BIENESTAR FÍSICO. Cómo vivo mi cuerpo
- 🟧 BIENESTAR PSICOLÓGICO. Cómo pienso, aprendo y me adapto
- 🟩 BIENESTAR SOCIAL. Cómo participo y formo parte de la comunidad
- 🟥 BIENESTAR AFECTIVO Cómo quiero, me relaciono y me siento querido
- 🟪 BIENESTAR ESPIRITUAL Cómo vivir según mis valores y encontrar sentido
¿Trabajamos juntos?
- Si tu organización quiere impulsar un cambio, diseñar un proyecto, desarrollar acciones formativas o mejorar la calidad de la atención, estaré encantada de estudiar cómo puedo ayudaros.
- Si no me conoces demasiado te recomiendo mi artículo Me suelto la melena. Así podrás comprender, cómo he llegado a mi visión actual, en base a mi experiencia.
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